Porque adorar no es tocar bien: es rendir el corazón. La música es el instrumento, pero lo que buscamos es que el nombre del Señor sea exaltado en medio de Su pueblo — y para eso preparamos a quienes ministran.
«Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.»Juan 4 : 23 · RVR1960
En muchas congregaciones hay hermanos con un corazón dispuesto a servir en la alabanza, pero sin nadie que los enseñe. Hay jóvenes que aman al Señor y quieren tocar, pero no tienen los medios para pagar una academia.
La Escuela de Adoradores nace para llenar ese vacío. Creemos que el ministerio de alabanza merece preparación, disciplina y excelencia — porque lo que ofrecemos delante del Señor no puede ser lo que nos sobra, sino lo mejor que tenemos.
Por eso abrimos las puertas sin coste. Enseñamos el instrumento, sí; pero sobre todo formamos el carácter del que ministra: el que llega temprano, el que ensaya en casa, el que se somete al líder, el que sabe que la plataforma no es un escenario sino un altar.
Nuestro anhelo es sencillo y grande a la vez: que dentro de un año y medio haya congregaciones con músicos preparados, humildes y consagrados, sirviendo al Señor con todo su corazón.
El talento sin carácter no edifica. Trabajamos ambos, pero el corazón va primero.
«Toquen con destreza, y den voces de alegría.» Lo que se hace para Dios se hace con esmero.
Formamos siervos que acompañan la adoración del pueblo, no solistas que la interrumpen.
Sin cuotas ni mensualidades. Nadie se queda fuera por no tener recursos.
El programa avanza por módulos consecutivos. En cada uno crece tu técnica, pero también tu entendimiento de lo que significa ministrar delante de Dios y de Su pueblo.
El punto de partida. Postura, pulso, ritmo y lectura. Aprendes el lenguaje de la música — figuras, compases y notas — para no tocar de memoria sino con entendimiento.
Tonalidades, escalas, acordes y cifrado americano. Empiezas a acompañar canciones completas y a comprender por qué suena lo que suena.
Las canciones que realmente se cantan en la congregación. Aprendes a seguir al que dirige, a respetar la dinámica del momento y a acompañar la ministración.
Ensayo con banda completa. Escuchar, ceder espacio, entrar a tiempo. Aquí se forma el músico de plataforma: el que sirve al conjunto, no el que destaca sobre él.
Todo el recorrido lo haces con el instrumento que elijas:
«Cántenle una canción nueva; toquen con destreza, y den voces de alegría.»Salmo 33 : 3 · NVI
Una hora semanal de clase presencial, más el ensayo que cada alumno dedica en casa durante la semana. La constancia es lo que forma al músico.
Trae tu instrumento si lo tienes. Si no, no te quedes fuera por eso: la escuela dispone de instrumentos para que puedas aprender y practicar en clase.
Aprender un instrumento es la puerta. Lo que ocurre dentro es mucho más: jóvenes y adultos ocupando su tiempo en algo bueno, rodeados de hermanos, edificándose los unos a los otros.
Un lugar bueno al que ir cada sábado y una meta que perseguir durante la semana. Especialmente valioso para los más jóvenes.
No vienes a una clase, te unes a una familia. Amistades sanas, gente que ora contigo y camina a tu lado.
La música enseña constancia, escucha, humildad y trabajo en equipo. Virtudes que sirven en la plataforma y en toda la vida.
Descubres que lo que aprendes no es para ti: es un don que Dios te confía para bendecir a Su pueblo.
Si en su iglesia hay hermanos que aman al Señor y desean servir en la alabanza pero no tienen dónde formarse, envíelos. Nosotros ponemos la enseñanza; usted seguirá pastoreando sus vidas.
Nuestro compromiso es devolverle, en un año y medio, músicos preparados, disciplinados y con un corazón sensible al Espíritu — listos para integrarse al ministerio de su congregación.
Hablemos por WhatsAppAsí es. No hay matrícula ni mensualidades. Lo único que aporta el alumno son 50 € por el material didáctico: los libros que usará durante todo el año y medio de formación. Nada más.
Sí, y de hecho es para lo que existe la escuela. El programa arranca desde cero y te lleva paso a paso. No necesitas saber música ni haber tocado nunca.
No. Vengas de la congregación que vengas, eres bienvenido. Solo pedimos respeto por el ambiente de fe en el que se desarrollan las clases.
No es impedimento. La escuela cuenta con instrumentos para que puedas aprender y practicar durante la clase. Si más adelante consigues el tuyo, mucho mejor para tu progreso.
Ninguno. Niños, jóvenes y adultos: si hay disposición de aprender y servir, hay un lugar para ti.
El programa está pensado para que te especialices en uno durante el año y medio y llegues a tocarlo bien. La teoría musical que aprendes sí te servirá para cualquier instrumento.
Estamos preparando la transmisión en vivo de las clases y una biblioteca de clases grabadas para los alumnos inscritos. Estará disponible próximamente.
Sí. Al completar el año y medio recibes un certificado que acredita tu formación como instrumentista para el ministerio de alabanza.
Rellena este formulario y nos pondremos en contacto contigo por correo o WhatsApp para confirmar tu lugar en la primera promoción.